FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA Y EMPÍRICA.

El paradigma de la terapia familiar sistémica, ya recoge el postulado de que las personas y sus problemas relacionados con su desarrollo vital,  están unidos a sistemas recíprocos más amplios y señala como principal sistema, la familia.

El surgimiento de la terapia familiar se ubica en la década de los cincuenta, donde factores clínicos y de investigación hacen que el interés gire de variables intrapsíquicas a variables interpersonales. Ackerman, considerado el precursor del nuevo movimiento da un paso con respecto a la denominada terapia familiar psicoanalítica al otorgar igual peso a  los conceptos intrapsíquicos e interpersonales. Murray Bowen desarrolla la” teoría familiar de sistemas” a partir de la experiencia investigadora con familias de esquizofrénicos. Otras contribuciones importantes fueron la de Gregory Bateson con su teoría de doble vínculo y la de Don Jackson quien funda el Mental Research Institute, aportando el enfoque “interaccional” de terapia familiar…La noción de “causalidad circular” preside todos los enfoques y condiciona que la evaluación del problema se fundamente en patrones conductuales sometidos a una retroalimentación negativa y que las técnicas de intervención se dirijan a alterar el ciclo vital de la familia, que ha sido un hilo conductor de la orientación de la terapia familiar sistémica, que ha dejado su huella. (Ochoa de Alba, 2009, p 27)

 

Ochoa de Alba, (2009) expone que el sistema familiar es definido por la terapia familiar sistémica como un conjunto de personas, relacionadas entre sí, que forman una unidad frente al medio externo.

Los conceptos básicos  que ella nos propone en un sistema familiar son: totalidad, causalidad circular, equifinalidad, equicausalidad, limitación regla de relación, ordenación jerárquica y teleología.

La totalidad es entendida en el sentido que las conductas de los miembros de la familia incluyen, además las relaciones entre ellos. De aquí la necesidad de la información de sus interacciones.

 

-Las constelaciones familiares aportan a este concepto, la representación o configuración, de manera que las interacciones se muestran entre los representantes como son con las personas reales del sistema del cliente o paciente consultante.

-Causalidad circular nos lleva al concepto de secuencia de conductas y como resultado la terapia ya no se centra en el por qué.

 

-En las constelaciones familiares nos centramos en el para qué de esa secuencia de conductas. A veces, encontramos el por qué en el desarrollo de la constelación, pero, no es eso lo que dirige el acompañamiento terapéutico.

 

-Equifinalidad: por distintos caminos iniciales,  se puede llegar a un mismo estado del sistema. Este concepto básico lo podemos trasladar en mi opinión, a que los distintos descendientes nos han traspasado las distintas implicaciones, que para cada individuo puede tener diferente intensidad y entre unos y otros llevan al sistema al equilibrio.

-Equicausalidad: Partiendo de la misma circunstancia el estado final puede ser distinto. Tenemos los mismos padres, el mismo origen y las implicaciones de cada individuo pueden variar, así, se lleva a efecto la justicia del sistema, que difiere de justicia para uno solo.

-Limitación: El sistema que se encierra en una conducta sintomática, colabora a mantener circularmente el problema.

 

-Desde la visión de la terapia sistémica con constelaciones familiares se ve “reproducido” el sufrimiento aun cuando no se haya llegado a conocer a la persona, que ha de ser incluida, respetada o amada tal como es.

 

-Ordenación jerárquica en la línea de responsabilidad, ayuda, protección y cuidado recae sobre la línea parental. Los que llegan primero tienen mayor jerarquía, observando que, la jerarquía conlleva la responsabilidad del lugar primero.

-Teleología: El proceso de continuidad y crecimiento del sistema se desenvuelve entre las funciones de morfostasis y morfogénesis. El primero se refiere al cambio de una parte del sistema es seguido por otro cambio para recomponer el equilibrio.

Si un miembro del sistema se “pone en su lugar” el cambio es seguido por otro/s cambios.

La segunda función, morfogénesis, vislumbra el cambio y tiende a cambiar y a crecer.

La evolución hacia los órdenes del amor nos hace crecer y este crecimiento tiene efectos en todo el sistema, ya que el cliente que constela puede modificar su actitud en las relaciones con todos. La energía manifestada del sufrimiento sistémico en una constelación nos hace dirigirnos a la reconciliación con nuestro lugar en el sistema familiar y con ello, recoger la energía vital, para desenvolverse de una manera única en una implicación y la energía amorosa disponible nos lleva a dejar de confundirnos como niños y sanar las relaciones para una dignificación de los hechos traumáticos que nos enredan de una forma viciosa.

 

-Hellinger (2009) escribe: “Los miembros de una red familiar se encuentran vinculados como si fueran una comunidad unida por el Destino…”  (p 41) Contemplar la familia como un grupo de personas interrelacionadas en una comunidad de destinos, es ampliar el contexto social, económico y emocional,  que permite comprender que todo está conectado en esa red vital y las relaciones entre ellos y sus circunstancias también.

Bert Hellinger se refiere a los órdenes del amor y cómo son los efectos en esta interacción orden-amor.

La pertenencia se refiere a que todos los que han sido necesarios para la existencia han de incluirse como miembros, la exclusión no es permitido por el sistema y la inclusión permite que los efectos negativos se diluyan a favor de la existencia presente.

La jerarquía es otro de los órdenes que se ha de respetar. El sentido de ese respeto está en el que llega antes está primero y esa prioridad da mayor responsabilidad ante la vida.

El equilibrio entre el dar y tomar. Si uno toma y no da, no traspasa lo dado ¿cómo se puede aportar algo a la vida misma? Los padres nos dan la vida y en este traspaso, depende de uno mismo cuando ya se es adulto, qué hacer con ello, traspasarla como padre/ madre, traspasar desde nuestra profesión, traspasar como hombre/mujer, etc.

 

-La pedagogía sistémica me enseñó la forma de mirar los problemas de aprendizaje, me enseñó lo difícil que es superar los límites del sistema también en lo académico, me enseñó la relación de las asignaturas con las relaciones familiares y sus vínculos.

Me enseñó a agradecer a aquellos maestros que llevaban en su proceder la letra con sangre entra. Me hizo comprender la extensión de los órdenes del amor a ámbitos no familiares, aunque ahora que escribo esto reflexiono: "La familia es la circunscripción donde aprendemos y seguimos, a veces, inconscientemente, también el destino difícil en la asistencia y en muchos casos de mi familia, la inasistencia a la escuela."

 

Y la pedagogía sistémica como herramienta, dando importancia a la diferencia de mostrar a constelar.

Donde mostrar es apto para el ámbito académico y constelar es inapropiado en la escuela en sí mismo.

Para lograr el diploma de pedagogía sistémica de CUDEC, universidad doctor Emilio Cárdenas de México, que Amparo Pastor organizo en 2003 para Angélica Olvera en España, nos pedían un trabajo de reconocimiento académico y profesional.

Durante los días que el curso duró, pude experimentar como representante, en los ejercicios propuestos, el necesario respeto a los padres y sus trayectorias en estudios y profesiones, así como todas sus soluciones aportadas para lograr su éxito en ser la persona que hoy soy.

 

-Y como estudiante de acceso a la universidad para cursar la carrera de Psicología, en ese momento, me encontré con la necesaria aceptación del sistema universitario, tal como era, para poder ejercer como docente de Psicología sistémica con contelaciones famililares psicóloga, en los distintos cursos que en el colegio oficial de psicología de castilla y león y a nivel privado, interdisciplinarmente  e interesar por esta terapia  a otros profesionales.

 

-Mi primera experiencia escolar tiene un punto de “alumna a la fuga”. Mi madre a los cuatro años me llevaba a una escuela cerca de mi casa, donde dos de mis hermanos mayores ya acudían, aunque por ser de otro nivel, estaban situados físicamente en la primera planta y yo estaba en el bajo.

Esa altura hacía que no coincidiera con mis hermanos y que yo me escapara y llegara a mi casa, incluso antes de que mi madre hubiera regresado. A escondidas, tapada por las esquinas volvía a mi casa, antes de entrar a la clase que me habían asignado.

 

-Marianne Franke y Angelica Olvera (2003) en su investigación conjunta de aspectos fundamentales de Pedagogía sistémica se preguntan “

¿Pueden hacer algo los maestros para tender un puente hacia los hogares? Un puente por el cual los alumnos puedan caminar con alegría y sin miedos desde su hogar a la escuela” (suplemento, p VIII)

 

-Y hablando de ese miedo a asistir a la escuela comencé mi reconocimiento académico de la citada formación en pedagogía sistémica, según los órdenes del amor.

 

-A lo largo de este curso seguido en el 2003, tome conciencia que mi madre quería asistir a la escuela, pero, por ser niña y tener tantos hermanos a los que atender, la era casi imposible o si llegaba era casi a media mañana. Ella sentía vergüenza por ello, y así, dejar la escuela una vez aprendida las cuatro reglas,  fue una de las decisiones que mis abuelos maternos, tomaron para su hija, mi madre.  

 

-Yo me escapaba y el miedo que me producía el colegio tenía resonancias en la lealtad a mi madre:

Si tú no pudiste, yo no puedo.

Tengo que decir que para mi madre era una alegría que todos sus hijos fueran y llegaran con puntualidad a la escuela.

Aunque esa lealtad al sufrimiento de mi madre por no poder aprender más, fue superada gracias a este trabajo final, reconociendo el éxito de mi madre ante mis ojos.

 

-Gracias a la señorita Mari, así se llamaba, mi primera maestra, que la recuerdo suave, amorosa con nosotros, niños y niñas de cuatro años, me fui quedando y el temor de mi madre de no conseguir que mi asistencia a la escuela fuera regular y feliz, desapareció.

 

-Volviendo a la pregunta que Franke y Olvera se hicieron en su investigación encontraron esta conclusión:

Para nosotros los maestros, ha sido un asunto hasta cierto punto complejo, el reconocer que tal tarea es indispensable para que el resultado en el proceso de enseñanza y aprendizaje, sea logrado en nuestros alumnos…si ellos no concluyeron su preparación escolar, reflejarán en el hijo el miedo de que sea igual a ellos y no aproveche la oportunidad que ahora el padre le brinda. (Franke et al,  2003, suplemento VIII)

 

Para atender una demanda, hemos de discernir entre los sentimientos primarios y dramáticos o secundarios. Así el sentimiento primario siempre va al grano. Lleva a la acción y posibilita la acción (Hellinger, 2009, 2014). Y desde este lugar acompaño a mis clientes en las sesiones terapéuticas, que con mis clientes tengo.

 

[1] Título del capítulo: La mente de la familia.